ACTIVIDADES DE LA CAMPAÑA

¿Existen sesgos de género en la fiscalidad de Nicaragua?
PAÍS: Nicaragua
21 Marzo, 2017

Artículo publicado en la edición de marzo de la Revista ALAI, América Latina en Movimiento.

María Félix Estrada Alonzo
Abogada, Subdirectora de Capacitación del Instituto Nicaragüense de Investigaciones y Estudios Tributarios (INIET) y catedrática universitaria

Generalmente cuando analizamos la fiscalidad de un país, indagamos en sus políticas públicas para determinar si posee un sistema tributario justo y equitativo. Paso a paso vamos descubriendo el tratamiento hacia diversos sectores económicos, o bien la distribución del gasto público; sin embargo, es raro que asociemos los términos fiscalidad y género.

Teorías modernas nos aconsejan hacer una radiografía de la fiscalidad con un lente de género, debido a que las mujeres terminan siendo perjudicadas por la aplicación de disposiciones fiscales (muchas veces sin intención previa) y asumiendo mayores cargas tributarias, y como si esto no fuese poco, son quienes registran mayores índices de pobreza.

En Nicaragua, el 50.6% de la población está conformada por mujeres (INIDE: 2014). Es por ello, que en el presente escrito realizaremos un recorrido por ciertas regulaciones de la legislación nicaragüense que necesitan ser mejoradas, a fin de garantizar el principio de equidad de género en la política económica y fiscal.

El artículo 27 de la Constitución Política contempla el principio de igualdad sin distinción de género; así mismo la Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades (Ley No. 648), establece los primeros pasos para garantizar el enfoque de género en las políticas públicas y de aplicación en todos los Poderes del Estado; no obstante, ciertas normativas deben revisarse, tales como:

  1. Impacto de la tributación directa. El Impuesto sobre la Renta desde la perspectiva del ingreso, para determinar cómo está afectando a las mujeres, puede ser analizado desde dos áreas, a saber:
  2. Rentas del trabajo. La Ley de Concertación Tributaria estable un beneficio que después de cuatro años no se ha aplicado debido a la falta de formulario. Esto consiste en la deducción para efectos del cálculo del IR de los trabajadores de gastos en concepto de educación, salud y otros servicios, hasta C$20 mil córdobas en 2017. Aunque este beneficio se contempla en la norma sin distinción de género, pero cuando revisamos las estadísticas, encontraremos que en 2015 el 43.1% de los trabajadores corresponden al género femenino, siendo mayoría las trabajadoras en los departamentos de Estelí, Madriz y Nueva Segovia (ciudades donde la actividad económica principal son agropecuaria, agrícola y tabacalera que en algunos casos operan bajo el régimen de Zonas Francas). En otras palabras, las mujeres que constituyen casi la mitad de la fuerza laboral, no pueden aplicar a este beneficio que ayudaría a reducir la carga tributaria que asumen en sus familias, únicamente porque la Administración Tributaria no ha habilitado el formulario para hacerlo.

En este aspecto, es importante considerar que en Nicaragua la mayor parte de los hogares son monoparentales y liderados por mujeres. Además, que el 52% de los trabajadores de las Zonas Francas son mujeres (INSS: 2015).

  1. Rentas de actividad económica. En vista de que Nicaragua tiene una tasa de empleo informal de casi el 80%, ha generado la proliferación de los llamados emprendimientos o startups, por lo cual analizaremos cómo se desarrollan las mujeres en esta área.

Una reciente encuesta (COSEP: 2015) refleja datos interesantes, del total de las empresas solo el 32% sus propietarias son mujeres. Asimismo, las empresas lideradas por mujeres según su tamaño constituyen: microempresas 30.5%, pequeña empresa 9.7%, mediana empresa 7.9%, y grande empresa 0.9%. A como puede verse, las mujeres como empresarias predominan en las microempresas, que generalmente son negocios muy pequeños haciendo uso de las redes sociales para su promoción y ubicados en sus mismos hogares para estar cerca de los hijos.

Valdría la pena profundizar en por qué las empresas creadas y lideradas por mujeres no dan el salto para crecer paulatinamente hasta convertirse en grandes empresas y ser generadoras de beneficios para sus familias o de terceras al ofrecer más fuentes de empleo. Y peor aún, identificar las causas por las cuales los negocios liderados por mujeres han ido decreciendo, ya que en 2010 el 55% de las microempresas eran dirigidas por mujeres, es decir que hubo una reducción de casi el 15% (MIFIC: 2010).

Cabe mencionar, que el sistema tributario nicaragüense no contempla un régimen específico para micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes); sin embargo, este tipo de negocios pueden aplicar a dos regímenes:

  1. Régimen general para contribuyentes con ingresos menores a C$12 millones anuales. Opera en base a flujo de efectivo. Pagarán el Impuesto sobre la Renta (IR) según su nivel de renta neta con tasas (tipos) desde el 10% al 30%.
  2. Cuota Fija. Pueden aplicar contribuyentes con ingresos hasta C$100 mil mensuales. Régimen preferencial que congloba el IR y el Impuesto al Valor Agregado (IVA), consiste en el pago de un monto determinado según el nivel de ingresos. La última reforma tributaria estableció la aplicación de retenciones a contribuyentes inscritos en Cuota Fija, quienes se las acreditarían en sus declaraciones mensuales; pero tal mecanismo no existe a la fecha, ocasionando grandes perjuicios económicos al sector.

En cualquiera de los casos, a pesar de los problemas operativos en la Ley de Concertación Tributaria, no existen evidencias contundentes de sesgos de género en las regulaciones de estos regímenes, ya que la ineficiencia o injusticia del sistema es general; pero sí debemos considerar que todos estos inconvenientes podrían ocasionar que los negocios liderados por mujeres se queden estancados.

A pesar de lo anterior, vale la pena mencionar que Nicaragua ocupa la posición número 123 para hacer negocios y número 165 en el pago de impuestos según el informe Doing Business 2016. Los pequeños negocios creados por mujeres tienen que enfrentarse a una serie de trámites variables y engorrosos para poder registrarse ante las autoridades tributarias, puede ser una de las razones por las cuales prefieren operar en la informalidad o no avanzar a empresas más grandes.

  1. Debilidades en la Seguridad Social. Nicaragua posee regulaciones bastante obsoletas en materia de Seguridad Social que datan de 1982, quizás por este motivo encontremos algunas disposiciones que lesionan los derechos de las mujeres, como por ejemplo:

►           Los subsidios por maternidad se conceden por 3 meses exclusivamente para la madre. Con esto se designa a la mujer como la única responsable para asumir el rol del cuidado de los hijos, reafirmando la cultura patriarcal en nuestra sociedad.

►           Pensiones de vejez. Al cumplir 60 años de edad, las personas que hayan acumulado 750 semanas cotizadas (14.42) y cesado labores, podrán solicitar una pensión de vejez al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS); sin embargo, en la práctica hombres y mujeres resultan con un tratamiento diferente cuando hubiesen tenido salarios superiores al doble del salario mínimo de la industria manufacturera, en el sentido que el hombre puede alcanzar el 80% del promedio salarial con la opción del llegar hasta el 100% al incluir ayudas económicas en concepto de asignaciones familiares por su esposa o compañera en unión de hecho estable e hijos menores de edad; en cambio la mujer, no puede incluir ayudas adicionales porque la ley no permite solicitar asignación por esposo (excepto cuando es inválido) además que en la tercera edad la mujer no tiene hijos menores de edad, por lo cual únicamente recibirá el 80% de su promedio salarial, es decir un 20% menos que el hombre a pesar de haber cotizado lo mismo al sistema de Seguridad Social.

►           Pensiones de viudez. Este es un caso particular, ya que la Ley y el Reglamento de Seguridad Social siempre habla de la viuda como generadora de esta derecho, inclusive se habla de quitar la pensión cuando la mujer viva en concubinato o lleve vida “notoriamente deshonesta”. ¿Qué entendemos por estos términos del siglo pasado?, es difícil saberlo pero puede dar pie a muchas interpretaciones y arbitrariedades. Resulta sorprendente como una Ley establece un beneficio para una mujer débil e indefensa y ligada por toda la vida a su difunto esposo.

Por otro lado, la Ley de Seguridad Social no considera al viudo como destinatario de una pensión de viudez, cuando sea la mujer quien fallece, excepto si éste fuese inválido o no tuviese derecho a pensión. En la época que creada la Ley se puede observar la vigencia de ciertos estereotipos de ver a la mujer más en el rol de ama de casa que no trabajaba formalmente y tampoco cotizaba a la Seguridad Social; situación que ha ido cambiando hasta nuestros días, donde existe bastante paridad entre hombre y mujeres en el ámbito laboral.

En tal sentido, es conveniente analizar el enfoque de género del sistema de seguridad social nicaragüense en futuras reformas legislativas, ya que no se garantiza el principio de equidad en todas sus disposiciones.

  1. Efectos de la tributación indirecta. Este tipo de imposición afecta a los hogares liderados por mujeres en Nicaragua, ya que la gran mayoría de familias son monoparentales donde la mujer es quien dirige el hogar. La última reforma tributaria acaecida en 2014 grabó con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) ciertos productos de la canasta básica, bajo el argumento que por ser de mayor calidad son de acceso de personas con mayores ingresos. Incluso esta clasificación incita a la división de clases sociales, y las madres que deseen adquirir arroz, azúcar, aceite, café, filetes de carne de res o pollo, entre otros de mejor calidad o presentación de su conveniencia tendrán que pagar un 15% adicional en concepto de IVA.

Adicionalmente, dicha reforma derogó la exención de IVA a la comercialización de producción nacional e importación de vestimenta de adultos (faldas entre ellas), zapatos, ropa interior, pañales y ropa de niños y niñas, lo cual significa que las mujeres tendrán que asumir una carga impositiva al adquirir estos productos, de ellas y sus hijos, principalmente al entrar al colegio.

También tendríamos que revisar el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC), el cual afecta bienes suntuarios, y clasifica con un 15% adicional algunos tipos de carnes, mariscos y frutos secos.

Por otro lado, aunque en Nicaragua las toallas sanitarias femeninas están exentas del IVA y del ISC, no lo están de toda carga impositiva, ya que al momento de su importación están gravadas con el 15% por Derechos Arancelarios a la Importación (DAI), tributo aplicable a productos provenientes fuera de Centroamérica.

En definitiva, puede verse como indirectamente los gravámenes a la canasta básica y productos femeninos merman el poder adquisitivo de las mujeres y sus familias, sobre todo en un país donde el salario mínimo no cubre el costo de dicha canasta básica.

En conclusión, la legislación nicaragüense amerita ser revisada desde el enfoque de género y mejorar aspectos que impiden a las mujeres alcanzar el ejercicio pleno de sus derechos, y por ende mayores oportunidades. Principalmente a que según estadísticas oficiales (INIDE: 2014) reflejan que las mujeres viven en pobreza extrema entre las edades de 13 a 17 años, y 46 a 55 años.

Hemos avanzado, pero aún resta mucho trabajo por hacer, por ello se recomendaría:

             Incluir la equidad de género en todos los programas educativos.

             Sustituir el término igualdad por equidad en las normas vigentes y futuras.

             Ampliar el ámbito de aplicación de la Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades a todos los ámbitos de la sociedad, y no limitarla a las instituciones públicas.

             Superar los sesgos de género encontrados en la Ley de Seguridad Social y su Reglamento en una futura reforma integral.

             Revisar los gravámenes a la canasta básica con el IVA y el ISC.

             Derogar el gravamen de las toallas sanitarias femeninas con los Derechos Arancelarios a la Importación (DAI).

             En todo análisis sobre la fiscalidad nicaragüense incluir la equidad de género, como un elemento más para alcanzar un sistema tributario justo. Debe formar parte de una integralidad en la agenda pública.

Bibliografía

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             COSEP (2015). Encuesta de Empresas Sostenibles Nicaragua. COSEP. Managua, Nicaragua.

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             _________ (2014). Anuario Estadístico. Instituto Nacional de Información de Desarrollo. Managua, Nicaragua.

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             Ley de Igualdad de Derechos y Oportunidades (Ley No. 648), La Gaceta No. 51 del 12 de marzo 2008.

             Ley de Promoción, Fomento y Desarrollo de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Mipyme, Ley No. 645), La Gaceta No. 28 del 8 de febrero 2008.

             López, Graciela Raquel (2016). Reflexiones Feministas sobre Política Fiscal y Desigualdad. REMTE. La Paz, Bolivia.

             MIFIC (2010). Análisis de Género del Sector Exportador y la Formalización de Empresas 2009-2010. Ministerio de Fomento, Industria y Comercio. Managua, Nicaragua.

             Pazos Morán, María (2007). Economía e Igualdad de Género: Retos de la Hacienda Pública en el Siglo XXI. Instituto de Estudios Fiscales, IEF. Madrid, España.

             Reglamento de la Ley de Seguridad Social (Decreto No. 975), La Gaceta No. 49 del 1 de marzo 1982.

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             Reglamento de la Ley de Promoción, Fomento y Desarrollo de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Decreto No. 17-2008), La Gaceta No. 83 del 5 de mayo de 2008.

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